LA FAMILIA CUYÀS DE MATARÓ
Comienza esta historia con Antonio Cuyàs Sampere. Nacido en 1802, vivió 88 años. Murió en 1890. Estudió el curso de piloto de barco.
Marchó a América a hacer fortuna. Se instaló en Argentina, donde se dedicó durante dos años a hacer de corsario a cargo del gobierno argentino, asaltando barcos brasileños, consiguiendo así una gran fortuna. Después pudo dedicarse al mundo de los negocios.
Se casó en Buenos Aires y no tuvo descendencia. A su mujer Mariquita se le manifestó una enfermedad mental poco tiempo después del matrimonio.
El año 1865, Antonio vuelve a Europa. Deja a su mujer en Lisboa a cargo de unas monjas. Recorre durante unos meses Europa y acaba instalándose en Mataró, donde se construye una casa señorial en la Rambla. Vuelve entonces a Lisboa a recoger a su mujer.
Ya instalado en Mataró, a Antonio le gusta salir a pasear a caballo, llegando a menudo hasta Vilassar donde conoce y hace amistad con dos hermanas: la María y la Ernestina Segarra.
En 1887, muere Mariquita. Antonio se casa unos meses después con Maria Segarra. Curiosamente su hermana Ernestina, viuda de un ferroviario, tiene un hijo llamado Manuel Cuyàs i Segarra. Los mismos apellidos que hubiera tenido un hijo de María y Antonio. Pese al apellido no había ningún parentesco conocido entre el ferroviario y el indiano. Pura casualidad.
Al morir Antonio, de pulmonía, en diciembre de 1890, quedará María como heredera, que administará con sentido común la fortuna de Antonio. Cederá unos terrenos a las afueras de Mataró a la Congregación Salesiana para construir un Colegio. El terreno se cede mientras se destine a fines educativos, con la condición de retorno a la familia si deja de destinarse a dichos fines
A la muerte de María, la fortuna pasará al hijo de Ernestina, que la acabará derrochando sin dar un palo al agua en toda su vida. Su único hijo, Manuel, morirá muy joven, con treinta años, también sin oficio conocido. La ruina, caerá entonces en su viuda, Angelina, y en sus dos hijos: Manuel Cuyàs Duran y Conxita.
Angelina tuvo que hipotecar la casa, además de alquilar la planta baja y la segunda planta para poder salir adelante. Angelina Durán tocaba el piano y cantaba ópera. Debido a la pronta enfermedad de su marido no pudo dedicarse profesionalmente, pese a tener aptitudes para ello.
Su hijo, Manuel, será dibujante. Pese a que trabajará para diversas editoriales, sus ingresos serán siempre bastante modestos. Manuel, se casó con Teresa Gibert, que trabajaba de dependienta en el negocio familiar, la imprenta librería Can Tria. Durante muchos años se dijo de ellos que eran la pareja más elegante y presumida de Mataró. Teresa montó una pequeña fabrica de tejidos, donde trabajaba de lunes a sábado.
Tuvieron tres hijos: Manuel, Marta y Jordi.
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